Un delicado corazón de masa de croissant, hojaldrado, ligero y mantecoso, horneado hasta conseguir un dorado perfecto. En su interior esconde un relleno cremoso de crema de cacao y avellana, suave, intenso y absolutamente irresistible.
Se termina con un baño de glasa rosa y un toque de azúcar crujiente, que aporta contraste y lo convierte en un postre tan bonito como delicioso.
Un dulce pensado para San Valentín, ideal para compartir… o no ❤️🥐🍫